lapersianaverde
8/10/2006
Esta noche los perros
lloran de rabia y resentimiento
enfrente de mi ventana.
Anoche lloraban
con tanta desesperación
y tanto miedo
que ahogaban sus lamentos
ante la más mínima señal
sospechosa.
lloran de rabia y resentimiento
enfrente de mi ventana.
Anoche lloraban
con tanta desesperación
y tanto miedo
que ahogaban sus lamentos
ante la más mínima señal
sospechosa.
Abrí la ventana
y te llamé la atención.
Te dirigí la palabra,
tomé cuerpo
y pedí tu nombre.
Ese gesto rompió las amarras
de la indecisión y la soledad.
Promesas que nacen
En semillas de limón.
Veo la casa de la que me hablas
en tus ojos
y veo tu habitación y veo
tu cama
y deseo
que también sea mi cama
y el deseo
me alzó a la altura de tus ojos
y te besé.
y te llamé la atención.
Te dirigí la palabra,
tomé cuerpo
y pedí tu nombre.
Ese gesto rompió las amarras
de la indecisión y la soledad.
Promesas que nacen
En semillas de limón.
Veo la casa de la que me hablas
en tus ojos
y veo tu habitación y veo
tu cama
y deseo
que también sea mi cama
y el deseo
me alzó a la altura de tus ojos
y te besé.
Soy de los que siempre
recuerdan los sabores de los besos
los aromas de los perfumes
como señales que no se borran.
Reconozco ese sabor a vodka
y tabaco negro en tu boca.
recuerdan los sabores de los besos
los aromas de los perfumes
como señales que no se borran.
Reconozco ese sabor a vodka
y tabaco negro en tu boca.
Lo siniestro ha callado por esta noche,
no sin amenazar con el horror
de perder el nombre
y hacerte soñar con placer inquieto
no sin amenazar con el horror
de perder el nombre
y hacerte soñar con placer inquieto
Nos dimos un beso
uno sólo,
lo que podíamos darnos;
un número de teléfono.
Su mirada gris
inolvidable.
Nos separamos
esa noche
entre el humo,
la música y el gentío.
Un mundo de ensueño
en sus ojos
llenos de deseo.
uno sólo,
lo que podíamos darnos;
un número de teléfono.
Su mirada gris
inolvidable.
Nos separamos
esa noche
entre el humo,
la música y el gentío.
Un mundo de ensueño
en sus ojos
llenos de deseo.
Llevo a mi amor
en silla de ruedas
paseando por la ciudad,
al sillón de la reina
que nunca se peina,
lo llevaría también.
en silla de ruedas
paseando por la ciudad,
al sillón de la reina
que nunca se peina,
lo llevaría también.
Quisiera saber
A qué altura está tu orgullo del suelo.
¿Cuánto,
cinco, diez centímetros de tacón?
Y saber
cómo me ves desde allí
a tanta distancia de mí.
A qué altura está tu orgullo del suelo.
¿Cuánto,
cinco, diez centímetros de tacón?
Y saber
cómo me ves desde allí
a tanta distancia de mí.
Noche
de tejido azul
esponjosa y mullida
abierta
de par en par
la noche
con su luna blanca
desierta la calle
el cuerpo dormido.
Escribo
palabras mojadas
con la punta de la lengua
sobre su espalda.
Descansa.
No olvides mi nombre.
Un día te quise.
de tejido azul
esponjosa y mullida
abierta
de par en par
la noche
con su luna blanca
desierta la calle
el cuerpo dormido.
Escribo
palabras mojadas
con la punta de la lengua
sobre su espalda.
Descansa.
No olvides mi nombre.
Un día te quise.
Escriba mi mano
la línea
que delimita sus contornos
y abra
los orificios
permitiendo a su respiración
llenar el vacío
de su interior.
la línea
que delimita sus contornos
y abra
los orificios
permitiendo a su respiración
llenar el vacío
de su interior.
Ningún sentimiento nuevo
que no sea
la intuición del mal
que se precipita sobre mí.
El cabaret es para mí
el lugar propicio
para conspirar.
En soledad.
Podría viajar
durante toda la noche
en esa aventura
en el vértigo
en la pasión desastre
de castigo y sacrificio.
Alcohol, soledad, risa
perfiles con los que dibujo.
De la destrucción
nacía la novedad.
que no sea
la intuición del mal
que se precipita sobre mí.
El cabaret es para mí
el lugar propicio
para conspirar.
En soledad.
Podría viajar
durante toda la noche
en esa aventura
en el vértigo
en la pasión desastre
de castigo y sacrificio.
Alcohol, soledad, risa
perfiles con los que dibujo.
De la destrucción
nacía la novedad.
Me imagino
pegando esparadrapos
sobre las palabras escritas,
cubriendo con tiritas
las llagas de la mentira
que expelen ese aroma nauseabundo.
Dibujando con tintura de yodo
sobre hinchazones y moratones
que produce
lo callado
sobre la piel.
Cerrando los discursos
con puntos
de sutura.
Y mientras escribo
acaricio con negligencia
los pespuntes de una camisa de seda
en un placer ligero y prenatal.
pegando esparadrapos
sobre las palabras escritas,
cubriendo con tiritas
las llagas de la mentira
que expelen ese aroma nauseabundo.
Dibujando con tintura de yodo
sobre hinchazones y moratones
que produce
lo callado
sobre la piel.
Cerrando los discursos
con puntos
de sutura.
Y mientras escribo
acaricio con negligencia
los pespuntes de una camisa de seda
en un placer ligero y prenatal.
A unos pasos de ti
quedo fascinado.
Labios de rojo de vino
ojos de gata
cara de pera
las manos resecas
tus ojeras moradas.
Siguiendo el hilo de la ironía
te recuerdo tu sarcasmo.
Me hablas en otro lenguaje
que no es el mío;
te entiendo perfectamente, querida.
Eres mi América,
mi sueño transcontinental.
quedo fascinado.
Labios de rojo de vino
ojos de gata
cara de pera
las manos resecas
tus ojeras moradas.
Siguiendo el hilo de la ironía
te recuerdo tu sarcasmo.
Me hablas en otro lenguaje
que no es el mío;
te entiendo perfectamente, querida.
Eres mi América,
mi sueño transcontinental.
¿De qué manera
es posible entender
tu ausencia?
Veo con desinterés
pasar el tiempo.
Cigarrillos.
Tiempo perdido
que se deshilvana
delicadamente
y se esfuma por la ventana
en volutas de humo.
Hay cosas
que si tú no estás aquí
no funcionan ya más.
es posible entender
tu ausencia?
Veo con desinterés
pasar el tiempo.
Cigarrillos.
Tiempo perdido
que se deshilvana
delicadamente
y se esfuma por la ventana
en volutas de humo.
Hay cosas
que si tú no estás aquí
no funcionan ya más.
Se acerca
sin más seguridad que la costumbre.
Momentos en que
de noche
el ánimo
y el deseo que lo alienta
nos confunde
entre los comentarios
y las miradas
fugaces y desviadas.
sin más seguridad que la costumbre.
Momentos en que
de noche
el ánimo
y el deseo que lo alienta
nos confunde
entre los comentarios
y las miradas
fugaces y desviadas.
¿Qué es el amor?
Es el viaje
que iniciamos solos. El sol.
¿Qué es el mar?
Espejo
en pura línea transversal.
Perturbador.
Es el viaje
que iniciamos solos. El sol.
¿Qué es el mar?
Espejo
en pura línea transversal.
Perturbador.
El tatuaje de tu piel
es el nombre de tu amigo,
la malla que ciñe tu cuerpo
es dibujo del tiempo que pasa.
es el nombre de tu amigo,
la malla que ciñe tu cuerpo
es dibujo del tiempo que pasa.
8/09/2006
Flor lejana
piel que espera
mis manos.
Flor cerrada
tatuada
con dolor
en el corazón.
Prueba de amor.
Arrogancia que teme
el castigo del envidioso.
piel que espera
mis manos.
Flor cerrada
tatuada
con dolor
en el corazón.
Prueba de amor.
Arrogancia que teme
el castigo del envidioso.
No te canses
espera un poco más
enamórame, sigue
dame
lo que ningún otro me da.
Espera
que me canse
de no encontrar
en nadie
lo que tú me ofreces
y temo perder.
espera un poco más
enamórame, sigue
dame
lo que ningún otro me da.
Espera
que me canse
de no encontrar
en nadie
lo que tú me ofreces
y temo perder.
Ha mordido ella
uno de los nervios
que palpitan
en mi cuello
sueña beber mi sangre,
se desvanece
en mi regazo extasiada
de placer barroco
y reconfortada por mi desidia
que no le exige más
que un momento a su entrega.
uno de los nervios
que palpitan
en mi cuello
sueña beber mi sangre,
se desvanece
en mi regazo extasiada
de placer barroco
y reconfortada por mi desidia
que no le exige más
que un momento a su entrega.
Tengo un nudo en la garganta.
En la estación
que me despide
de la infancia
y me lleva a un mundo
que yo he de hacerme,
mi padre me da su fuerza;
ese día él deja de fumar.
Mi madre me besa con dolor
y miedo
a perderme.
Yo marcho valiente
y con un desgarro.
En la estación
que me despide
de la infancia
y me lleva a un mundo
que yo he de hacerme,
mi padre me da su fuerza;
ese día él deja de fumar.
Mi madre me besa con dolor
y miedo
a perderme.
Yo marcho valiente
y con un desgarro.
7/23/2006
Un poema
sí
uno
Papilla de masa de nuez
borrones de betún
y caricias de acero,
una uña metálica
desgarra la película
en la que filmaste tus deseos,
sí,
como
cuando estás
solo
como cuando cagas
y te dedicas a leer
etiquetas de champú y geles de baño,
así,
podría decírtelo en dos palabras
pero como de costumbre
me enfrasco
en botellitas de veneno
licores de cuarenta en adelante
y fumo, humo . Volutas
que dibujan el aire
y pintan
paisajes nuevos y delicados trazos
de evanescente suspicacia.
¿Me entiendes, verdad? Mi amor fulano.
Quedo, solo, espero, pinto humo
sueño, aparezco ante tu espejo
por sorpresa
como una cara malvada
que llora la vanidad del tiempo
y la lujuria de los instantes de caramelo.
sí
uno
Papilla de masa de nuez
borrones de betún
y caricias de acero,
una uña metálica
desgarra la película
en la que filmaste tus deseos,
sí,
como
cuando estás
solo
como cuando cagas
y te dedicas a leer
etiquetas de champú y geles de baño,
así,
podría decírtelo en dos palabras
pero como de costumbre
me enfrasco
en botellitas de veneno
licores de cuarenta en adelante
y fumo, humo . Volutas
que dibujan el aire
y pintan
paisajes nuevos y delicados trazos
de evanescente suspicacia.
¿Me entiendes, verdad? Mi amor fulano.
Quedo, solo, espero, pinto humo
sueño, aparezco ante tu espejo
por sorpresa
como una cara malvada
que llora la vanidad del tiempo
y la lujuria de los instantes de caramelo.
7/03/2006
He concertado una cita con la máscara
que representa la farsa que más me place.
Esa mujer que se pinta los ojos
y perfila cuadrados sus labios,
secos, finos, cerrados.
Ella sabe que yo soy su hombre
y la acompaño en su entrega
a su goce de música
y danzas salaces.
Absoluta
y anegada de sí misma
Salomé de salón
que representa su comedia
con ferviente entrega
a la mirada de los machos
que desacredita y cuestiona
en su virilidad de patio de colegio.
Icono fantasmagórico,
diosa de barrio
al que rinden tributos y plegarias
que desdeña con soberbia y descaro.
Nepentes mortal
invaginada en su goce
autoerótico y exclusivo
que atrapa la mirada del otro
de la que alimenta su insaciado apetito
de veneración y conquista.
Eres la más bella Maria.
Eres bella y tienes un secreto.
Vuelves a mi vera segura
yo ciño mi brazo sobre tu cintura
sobre la que elegí tu vestido.
que representa la farsa que más me place.
Esa mujer que se pinta los ojos
y perfila cuadrados sus labios,
secos, finos, cerrados.
Ella sabe que yo soy su hombre
y la acompaño en su entrega
a su goce de música
y danzas salaces.
Absoluta
y anegada de sí misma
Salomé de salón
que representa su comedia
con ferviente entrega
a la mirada de los machos
que desacredita y cuestiona
en su virilidad de patio de colegio.
Icono fantasmagórico,
diosa de barrio
al que rinden tributos y plegarias
que desdeña con soberbia y descaro.
Nepentes mortal
invaginada en su goce
autoerótico y exclusivo
que atrapa la mirada del otro
de la que alimenta su insaciado apetito
de veneración y conquista.
Eres la más bella Maria.
Eres bella y tienes un secreto.
Vuelves a mi vera segura
yo ciño mi brazo sobre tu cintura
sobre la que elegí tu vestido.
No tiene forma y
no puedo decirla de otra manera
que no se contenga en
burbujas de espuma de rabia,
perlas blancas de ansiedad de macho,
viscoso esperma de cachalote,
caviar de arañas malabaristas
que tejen una camisa blanca de fuerza,
parásitos en una arquitectura de nervios,
hiedra articulada y enredada
en venas encendidas,
llagas en las mucosas,
comisuras rotas
que lo han dicho todo.
Cárcel de horrores cotidianos
que hacen soñar en líneas de fuga
trazadas en las baldosas
de los pasillos de los hospitales.
No tiene contorno y se expande
como un gas picante que hace llorar
y sangrar los párpados
como un aroma aldehídico
que aturde y acelera el ritmo cardíaco
Así mi mano, yo , creo , mi mano,
agitado me apresuro sin mucho acierto
a trazar líneas de lápiz que contengan
esa sustancia etérea y corrosiva,
y sujeten su irrupción anegante
y desoladora.
Asi yo, creo, mi mano,
raya la arena, araño las pizarras
escribo sobre el suelo
en gestos imprecisos y excitados
y pinto con pinceladas de tinta aguada
la voluntad de contener
un alud de terror y desesperación,
sostengo su delicuescente esencia
llenando los orificios de los oídos,
los cuerpos cavernosos
hinchándolos de una fuerza inusitada y viril.
tabaco de lata
huevos de pascua.
Todo eso te decía
en una canción.
Eso no pude decirlo
mas que
en cuatro gritos de rabia,
y después me reía
como las locas
Que bajan las calles
con los tacones rotos.
no puedo decirla de otra manera
que no se contenga en
burbujas de espuma de rabia,
perlas blancas de ansiedad de macho,
viscoso esperma de cachalote,
caviar de arañas malabaristas
que tejen una camisa blanca de fuerza,
parásitos en una arquitectura de nervios,
hiedra articulada y enredada
en venas encendidas,
llagas en las mucosas,
comisuras rotas
que lo han dicho todo.
Cárcel de horrores cotidianos
que hacen soñar en líneas de fuga
trazadas en las baldosas
de los pasillos de los hospitales.
No tiene contorno y se expande
como un gas picante que hace llorar
y sangrar los párpados
como un aroma aldehídico
que aturde y acelera el ritmo cardíaco
Así mi mano, yo , creo , mi mano,
agitado me apresuro sin mucho acierto
a trazar líneas de lápiz que contengan
esa sustancia etérea y corrosiva,
y sujeten su irrupción anegante
y desoladora.
Asi yo, creo, mi mano,
raya la arena, araño las pizarras
escribo sobre el suelo
en gestos imprecisos y excitados
y pinto con pinceladas de tinta aguada
la voluntad de contener
un alud de terror y desesperación,
sostengo su delicuescente esencia
llenando los orificios de los oídos,
los cuerpos cavernosos
hinchándolos de una fuerza inusitada y viril.
tabaco de lata
huevos de pascua.
Todo eso te decía
en una canción.
Eso no pude decirlo
mas que
en cuatro gritos de rabia,
y después me reía
como las locas
Que bajan las calles
con los tacones rotos.
6/09/2006
Contuve la respiración
y sostuve el asco y el horror
por un instante.
Sabía que de otra manera
jamás hubiese podido atravesar el espanto,
fascinado por los destellos de la descomposición.
Me asfixiaba en la bruma pestilente
de ese estanque podrido en el que se hundían mis pies.
Una húmeda voluntad verde y espesa
había invadido las ciudades
arrasando las civilizaciones,
ahogando a sus hijos en la espuma de su lascivia,
licuando su carne en el ácido de su útero de flor caníbal.
Señora de las sanguijuelas y las babosas.
Viscosa madre de ojos gelatinosos y dedos alveolados.
Monstruosa sirena de pelo rojo.
Hembra terrible y sanguinolenta.
Medusa maternal.
Magma venéreo.
Entretejido a su seno vegetal
rompí costuras y reventé sus membranas.
Serpientes de gelatina
se enroscaban a mis tobillos
intentando retenerme.
Me aparté de ti,
reniego de tu amor mortal.
Abandono tu cálida ciénaga.
Me abro camino en tus tripas glotonas
y salgo de ti.
Nací a la luz seca.
En el olvido hice mi infancia
y sostuve el asco y el horror
por un instante.
Sabía que de otra manera
jamás hubiese podido atravesar el espanto,
fascinado por los destellos de la descomposición.
Me asfixiaba en la bruma pestilente
de ese estanque podrido en el que se hundían mis pies.
Una húmeda voluntad verde y espesa
había invadido las ciudades
arrasando las civilizaciones,
ahogando a sus hijos en la espuma de su lascivia,
licuando su carne en el ácido de su útero de flor caníbal.
Señora de las sanguijuelas y las babosas.
Viscosa madre de ojos gelatinosos y dedos alveolados.
Monstruosa sirena de pelo rojo.
Hembra terrible y sanguinolenta.
Medusa maternal.
Magma venéreo.
Entretejido a su seno vegetal
rompí costuras y reventé sus membranas.
Serpientes de gelatina
se enroscaban a mis tobillos
intentando retenerme.
Me aparté de ti,
reniego de tu amor mortal.
Abandono tu cálida ciénaga.
Me abro camino en tus tripas glotonas
y salgo de ti.
Nací a la luz seca.
En el olvido hice mi infancia
Si puedo hablar, es milagro y es desafío.
Si hablo, puedo hacerlo desde el estómago.
Puede hablar la bilis en palabras verdes
nacidas de un hígado cansado
y entretenido en depurar melancolía.
Esta me corre por la linfa
y me mata un poco cada día.
El rencor no puedo decir dónde lo guardo,
aunque sé que está latiendo,
abriendo la boca
en algún lugar,
como una úlcera.
Una bandada de virus azules
se hacen ocupas
en la urbanización de mi cuerpo.
Más cosas por decir...
Palabras que me trago,
como sapos que amanso en mi boca.
El miedo,
es una puta caja de cartón
donde dormir en noches al raso.
una ola amarga
una cascada de vómito.
¿Dónde era ese valor de préstamo que no pude recibir en herencia?
Mi angustia es consabida y malentendida, cargo de noche.
Me temo un abandono más.
Mi miedo, asusta.
Mi terror aterrara a los demás.
Me quedo solo.
Una vez más.
Maldito goce enfermo, de soledad, cerrazón. Muerte.
Nadie hará nada por mí.
He muerto solo durante treintaycinco años.
Animado por alegrías de azogue.
Nada más verdad que la muerte.
Nada más duro que mantener la vida en pie.
Laca(de)n(a)
---------S1-S2-S3-S4-S5--------
palabras o así,
unidas como cadena que me ata a la realidad.
Eslabones con forma de.
Para pasar unas horas
entre fantasmas que buscan la luz,
y se asoman por las ventanas
en los caserones sombríos de las películas de terror.
Como se asoman por las ventanas de internet.
A mi lado el móvil,
y palabreando abracadabra
se esfuman las horas .
Se abre un boquete en la realidad,
una úlcera en las paredes del tiempo.
Lo pintan volutas de humo que prenden las gitanas.
ATAR Y DESATAR LAZOS.
UNO DECIDE ASIRSE O DESASIR SUS VINCULOS
COMO SE DESNUDA DE SUS ATADURAS.
SI SUELTA AMARRAS O SE ENREDA EN RELACIONES DE ROLES AMBIGUOS.
JUGAR A BONDAGE, DESORDENAR EL ROPERO.
SE RESISTE
RESISTE LA RISA
ROMANTICO Y EMPEDERNIDO
PARLOTEADOR DE POEMAS.
PASEANTE DE AVENIDAS.
Si hablo, puedo hacerlo desde el estómago.
Puede hablar la bilis en palabras verdes
nacidas de un hígado cansado
y entretenido en depurar melancolía.
Esta me corre por la linfa
y me mata un poco cada día.
El rencor no puedo decir dónde lo guardo,
aunque sé que está latiendo,
abriendo la boca
en algún lugar,
como una úlcera.
Una bandada de virus azules
se hacen ocupas
en la urbanización de mi cuerpo.
Más cosas por decir...
Palabras que me trago,
como sapos que amanso en mi boca.
El miedo,
es una puta caja de cartón
donde dormir en noches al raso.
una ola amarga
una cascada de vómito.
¿Dónde era ese valor de préstamo que no pude recibir en herencia?
Mi angustia es consabida y malentendida, cargo de noche.
Me temo un abandono más.
Mi miedo, asusta.
Mi terror aterrara a los demás.
Me quedo solo.
Una vez más.
Maldito goce enfermo, de soledad, cerrazón. Muerte.
Nadie hará nada por mí.
He muerto solo durante treintaycinco años.
Animado por alegrías de azogue.
Nada más verdad que la muerte.
Nada más duro que mantener la vida en pie.
Laca(de)n(a)
---------S1-S2-S3-S4-S5--------
palabras o así,
unidas como cadena que me ata a la realidad.
Eslabones con forma de.
Para pasar unas horas
entre fantasmas que buscan la luz,
y se asoman por las ventanas
en los caserones sombríos de las películas de terror.
Como se asoman por las ventanas de internet.
A mi lado el móvil,
y palabreando abracadabra
se esfuman las horas .
Se abre un boquete en la realidad,
una úlcera en las paredes del tiempo.
Lo pintan volutas de humo que prenden las gitanas.
ATAR Y DESATAR LAZOS.
UNO DECIDE ASIRSE O DESASIR SUS VINCULOS
COMO SE DESNUDA DE SUS ATADURAS.
SI SUELTA AMARRAS O SE ENREDA EN RELACIONES DE ROLES AMBIGUOS.
JUGAR A BONDAGE, DESORDENAR EL ROPERO.
SE RESISTE
RESISTE LA RISA
ROMANTICO Y EMPEDERNIDO
PARLOTEADOR DE POEMAS.
PASEANTE DE AVENIDAS.
6/08/2006
La angustia va entrando como un gas letal en mi cuerpo,
llena la bolsa del estómago,
hincha los pulmones.
Los miembros se agarrotan tensos y mi piel arde.
Un hormigueo punzante recorre el cuello, los brazos, la espalda.
Los riñones se contraen.
Respiro cada vez más agitado y jadeo.
El estomago está lleno de ácido.
El miedo se presenta ante mi mirada. Espanto. Fascinación.
El cuerpo reacciona con angustia incapaz de tolerar el afuera,
de dentro han comenzado a surgir
los monstruos que habitan los charcos cenagosos del temor.
Imágenes que recortan mi cuerpo como cuchillos y navajas.
Dientes que desgarran mi carne.
El aire se congela en mi aliento.
El miedo. El frío.
llena la bolsa del estómago,
hincha los pulmones.
Los miembros se agarrotan tensos y mi piel arde.
Un hormigueo punzante recorre el cuello, los brazos, la espalda.
Los riñones se contraen.
Respiro cada vez más agitado y jadeo.
El estomago está lleno de ácido.
El miedo se presenta ante mi mirada. Espanto. Fascinación.
El cuerpo reacciona con angustia incapaz de tolerar el afuera,
de dentro han comenzado a surgir
los monstruos que habitan los charcos cenagosos del temor.
Imágenes que recortan mi cuerpo como cuchillos y navajas.
Dientes que desgarran mi carne.
El aire se congela en mi aliento.
El miedo. El frío.
Si he sido capaz de decirte,
cariño, te quiero,
hoy en el bus
entre la gente
con taquicardia y tartamudeo,
qué no seré capaz yo,
si sé que tú,
que estás a mi lado,
que me miras a los ojos,
eres quien yo he elegido.
De eso estoy seguro;
si me das tiempo,
yo, podré.
cariño, te quiero,
hoy en el bus
entre la gente
con taquicardia y tartamudeo,
qué no seré capaz yo,
si sé que tú,
que estás a mi lado,
que me miras a los ojos,
eres quien yo he elegido.
De eso estoy seguro;
si me das tiempo,
yo, podré.
He salido mil noches
y muchos días los he pasado en cama.
He soñado lo que mis ojos no eran capaces de reconocer,
en movimientos que se escapan a mi poder de retención.
He salido mil noches a la calle,
y qué se yo que buscaba encontrar en aquellas barras.
Me he quedado mudo mil días.
He roto en pedazos imágenes mil veces en mil pedazos.
Yo. Ése que escribe. Ese que no sabe de sí.
En busca de uno que lo reconozca. Mil veces dolido.
Mil y más.
y muchos días los he pasado en cama.
He soñado lo que mis ojos no eran capaces de reconocer,
en movimientos que se escapan a mi poder de retención.
He salido mil noches a la calle,
y qué se yo que buscaba encontrar en aquellas barras.
Me he quedado mudo mil días.
He roto en pedazos imágenes mil veces en mil pedazos.
Yo. Ése que escribe. Ese que no sabe de sí.
En busca de uno que lo reconozca. Mil veces dolido.
Mil y más.
Resumidos los recuerdos en un sorbo de angostura.
Te hablo borracho
de licores destilados de lágrimas
que un hombre no ha compartido.
Recomidas las mucosas, heridas,
de ese hombre devorado por el llanto ácido
y el salitre de su deseo revenido.
Podríamos imaginarlo entregado en un abrazo a la muerte,
en su capricho de no mover ni un dedo,
en su apuesta a no ceder ni un ápice en su demanda.
Se le llama loco, si muere hoy,
por la pereza de vivir una y otra vez
una separación más.
Ese cobarde que se arranca los ojos,
se pone ciego, y echa a correr cuestabajo,
chillando como un niño loco y malcriado.
Le pedimos cordura,
y a su soga le pegamos cortesías
de papeles decorados con colorines y promesas,
que no llenan su estómago retorcido y ansioso.
Ni una mano de cal, ni caricias,
que sujeto a otra mano,
con cariño madura,
le lleva a un espejo donde reconocerse
en los ojos del amor que le sustenta.
Te hablo borracho
de licores destilados de lágrimas
que un hombre no ha compartido.
Recomidas las mucosas, heridas,
de ese hombre devorado por el llanto ácido
y el salitre de su deseo revenido.
Podríamos imaginarlo entregado en un abrazo a la muerte,
en su capricho de no mover ni un dedo,
en su apuesta a no ceder ni un ápice en su demanda.
Se le llama loco, si muere hoy,
por la pereza de vivir una y otra vez
una separación más.
Ese cobarde que se arranca los ojos,
se pone ciego, y echa a correr cuestabajo,
chillando como un niño loco y malcriado.
Le pedimos cordura,
y a su soga le pegamos cortesías
de papeles decorados con colorines y promesas,
que no llenan su estómago retorcido y ansioso.
Ni una mano de cal, ni caricias,
que sujeto a otra mano,
con cariño madura,
le lleva a un espejo donde reconocerse
en los ojos del amor que le sustenta.
He intentado dibujar sobre papel,
en lápiz y tinta,
en palabras,
en pinceladas,
marcas de incisión temprana y profunda.
Yo, me he perdido en esas huellas que me han cruzado la piel.
El dolor es antiguo,
pesado; duración: cientos de años.
Sé que en su compañía,
encuentro un goce perverso
que secuestra la fuerza de un niño que un día se quedó solo.
Atado y atravesado por ligazones y pérdidas.
He escrito como hombre,
palabras que de niño no pude decir,
que resistían en marcas sobre mi carne,
que flotaban en humores entre vértebras.
El andamiaje que sostenía mis horrores
fue la jaula que encerró el deseo de ese chiquillo.
Sus ojos se cegaron de rabia al no encontrar
una mirada que le reconociera y lo hiciera hombre.
en lápiz y tinta,
en palabras,
en pinceladas,
marcas de incisión temprana y profunda.
Yo, me he perdido en esas huellas que me han cruzado la piel.
El dolor es antiguo,
pesado; duración: cientos de años.
Sé que en su compañía,
encuentro un goce perverso
que secuestra la fuerza de un niño que un día se quedó solo.
Atado y atravesado por ligazones y pérdidas.
He escrito como hombre,
palabras que de niño no pude decir,
que resistían en marcas sobre mi carne,
que flotaban en humores entre vértebras.
El andamiaje que sostenía mis horrores
fue la jaula que encerró el deseo de ese chiquillo.
Sus ojos se cegaron de rabia al no encontrar
una mirada que le reconociera y lo hiciera hombre.
Luz de escritorio
perfil de saturno
volutas de humo
roales de luna llena
agujeros siderales
suspiros,
anillos de calamares
que pintaron con tinta
caminos de escapista tenebroso.
perfil de saturno
volutas de humo
roales de luna llena
agujeros siderales
suspiros,
anillos de calamares
que pintaron con tinta
caminos de escapista tenebroso.
5/23/2006
Me deleito en acariciar tus costuras de vainilla,
cicatrices que separan mi cuerpo de tu inmenso vacío cerrado.
Paseo por las sorpresas de tu piel convertida en paisaje.
Las yemas de mis dedos se excitan,
mi boca desea tragarte.
A ciegas.
Las manos se alargan
para invadir el espacio que separa mi conciencia de tus sueños,
y llego a ser tú misma.
Mi amada hermana, mi envés.
La cara más dura y siniestra de mí mismo.
La loca risa de la muerte.
Eternidad de mármol.
Tiempo sin aire.
Nunca más oí una palabra.
Nada se hacía más presente.
Ella era,
entonces,
una cúpula de vapor de agua, iridiscente,
que estallaba en el momento en que yo le pedía su nombre.
cicatrices que separan mi cuerpo de tu inmenso vacío cerrado.
Paseo por las sorpresas de tu piel convertida en paisaje.
Las yemas de mis dedos se excitan,
mi boca desea tragarte.
A ciegas.
Las manos se alargan
para invadir el espacio que separa mi conciencia de tus sueños,
y llego a ser tú misma.
Mi amada hermana, mi envés.
La cara más dura y siniestra de mí mismo.
La loca risa de la muerte.
Eternidad de mármol.
Tiempo sin aire.
Nunca más oí una palabra.
Nada se hacía más presente.
Ella era,
entonces,
una cúpula de vapor de agua, iridiscente,
que estallaba en el momento en que yo le pedía su nombre.
5/03/2006
lapersianaverde
Dando tragos, me equivoco,y no doy pasos, hacia lo que deseo.
Pero,
si me disculpo por eso,
es porque quiero ir hacia tí,
de otra manera.
Quisiera no tener que levantar mis faldas para decirte mi falta.
Pero,
sin embargo.
Me entenderás, cuando en una sonrisa cínica
diga mi loca y arriesgada falta de pudor.
¿Me entenderas, verdad? Mi amor fulano de secos y grabados perfiles.
Te enseño mi agujero
que horroriza hasta los héroes mas atrevidos.
Ájax, amante de un enfermo y suicida esteta de pintura romántica.
Vana.
Desierta.
Esteril.
Agujero de macho .
Agujero de sentido.
Aureola de espanto.
Anillo de humo.
Tabaco perfumado que marca el paso del tiempo.
Seca barba de señorito huérfano de besos de madre.
Pena negra.
Federico,
hermano,
amiga de los pastos aceituna ausentes,
hija neurótica obsesiva de siamesas enanas de pelo rojo.
Encerrada amiga,
en una tinaja su secreto deseo.
Palabra relamida por grata y dolorosa.
Marina,
loca hermana,
de frías manos,
de hombre reseca.
Como tu cariño atento,
nenes que se asfixian en un suspiro de amor
retenido en minutos de ahogo callado.
4/10/2006
Con lo poco que cuesta
lo barato que sale
dejarse morir,
por Dios, por un puñado de dólares
por una decepción.
Una pena negra, sin colmo
sin fondo, sin limite,
un goce solitario y patético
por una afrenta con el destino;
una cariño pequeño
un olvido temprano.
Con lo poco que cuesta,
qué pena mas negra,
qué dolor mas grande,
qué pena mas dura,
qué seca es esta pena.
Qué poco cuesta,
qué ridículo,
qué fantasma mas torpe,
qué poco cuesta
dejarse llevar.
Qué abandono gozoso;
me recuerda los abrazos
de una madre
muerta de rabia y resentimiento
que amamanta a sus hijos
con la mala leche del desencanto
y el futuro
lleno de llagas.
lo barato que sale
dejarse morir,
por Dios, por un puñado de dólares
por una decepción.
Una pena negra, sin colmo
sin fondo, sin limite,
un goce solitario y patético
por una afrenta con el destino;
una cariño pequeño
un olvido temprano.
Con lo poco que cuesta,
qué pena mas negra,
qué dolor mas grande,
qué pena mas dura,
qué seca es esta pena.
Qué poco cuesta,
qué ridículo,
qué fantasma mas torpe,
qué poco cuesta
dejarse llevar.
Qué abandono gozoso;
me recuerda los abrazos
de una madre
muerta de rabia y resentimiento
que amamanta a sus hijos
con la mala leche del desencanto
y el futuro
lleno de llagas.
La muerte se ha servido su primer plato;
en la noche en que nadie osaba resollar
extendí mi mano
y quise desvelar su rostro.
La oscuridad envolvía
a los hombres esa noche
en la que la esperanza, llena de espanto
dejó las almas vacías, sin aliento, secas
sin fe, sin sueños y sin cd4.
El horror mostró la verdad,
más allá del día en que la muerte
se cobra su presa
Suma un secreto en su caja de sorpresas;
no entrega acuse de recibo
y deja un post-it encargando la próxima cena.
No tiene rostro esa vieja
sólo un vacío espantoso y atractivo
sin embargo.
Ése es quizá su encanto.
Seca como una rebanada del día anterior
en su ausencia de sentido
uno se abisma
sin deseo, sin fe.
Suspiros de convaleciente
caricias de manos frías que consuelan
lo justo.
Abandónate, dice,
aquel que cruce este umbral
dice,
abandone toda esperanza.
Las imágenes que un día
fueron reclamo y señuelo
desprestigian el aire que llena tus pulmones
de deseo inventado.
Un último suspiro inhala el perfume del olvido
y llena de vacío ese cuerpo que no fue
más que una sombra
en un momento dado.
A las cinco de la tarde
se lleva la muerte
a los héroes
como merienda.
en la noche en que nadie osaba resollar
extendí mi mano
y quise desvelar su rostro.
La oscuridad envolvía
a los hombres esa noche
en la que la esperanza, llena de espanto
dejó las almas vacías, sin aliento, secas
sin fe, sin sueños y sin cd4.
El horror mostró la verdad,
más allá del día en que la muerte
se cobra su presa
Suma un secreto en su caja de sorpresas;
no entrega acuse de recibo
y deja un post-it encargando la próxima cena.
No tiene rostro esa vieja
sólo un vacío espantoso y atractivo
sin embargo.
Ése es quizá su encanto.
Seca como una rebanada del día anterior
en su ausencia de sentido
uno se abisma
sin deseo, sin fe.
Suspiros de convaleciente
caricias de manos frías que consuelan
lo justo.
Abandónate, dice,
aquel que cruce este umbral
dice,
abandone toda esperanza.
Las imágenes que un día
fueron reclamo y señuelo
desprestigian el aire que llena tus pulmones
de deseo inventado.
Un último suspiro inhala el perfume del olvido
y llena de vacío ese cuerpo que no fue
más que una sombra
en un momento dado.
A las cinco de la tarde
se lleva la muerte
a los héroes
como merienda.
2/19/2006
No sigo las huellas que he visto marcadas sobre la arena
las observo borrarse con las olas.
Veo una línea de humo blanco desvanecerse en el cielo.
Una voluta de humo blanco. Anillos de prometida.
Y sólo creo en palabras cosidas de una en una,
verdades,
nacidas del magma de la inconsciencia, sólida cadena.
Lo más real, lo más duradero, lo mas cierto.
Cemento Portland, loctite, palabras de poeta.
Una bolsa de aire comprimido revienta en mi bazo.
Ríos de ácido se derraman en la barrica de mi estómago.
Pelotas de goma deforman mis venas.
El cuerpo desarrolla gestos y volúmenes a su antojo.
El cuerpo no retiene las palabras que balbuceo para hacerlo mío.
Los riñones se inflan .El hígado palpita.
Los labios de mi boca se rajan en contiendas de lo más banal.
Los miembros desorganizados juegan a darse bofetadas.
La palabra resuena hueca. Eructos de angustia. Vanos.
Ventosidades, rugidos metálicos.
Fuí a buscar la sombra que tú dejaste allí.
No encontré ni recuerdos.
No perdí más tiempo
y me largué del lugar en que nos vimos por última vez.
Sin saber ni qué ni quien era,
ni tú, ni yo.
Creí que jamás existimos.
El cuerpo me lo ha dicho:
estuve vacío sin ti.
Mi mirada no sostuvo más tu mirada
Y desaté mareas y rugieron mis tripas.
Se encargó el tiempo de poner a cada cual en su sitio,
y los cuerpos unidos una vez por velcro
se llenaron de sopor y hastío.
Dejaron de beber vientos y zigzaguear las caderas.
Las manos murieron de cansancio.
Los labios se cerraron cosidos
y pegados por lágrimas espesas.
La boca está cerrada,
el hígado se inflama para decir palabras amarillas.
Lo que creí una vez ser mi cuerpo evolucionó a rayas de lápiz
Anillos de casado. Volutas de humo. Agujeros de deseo.
las observo borrarse con las olas.
Veo una línea de humo blanco desvanecerse en el cielo.
Una voluta de humo blanco. Anillos de prometida.
Y sólo creo en palabras cosidas de una en una,
verdades,
nacidas del magma de la inconsciencia, sólida cadena.
Lo más real, lo más duradero, lo mas cierto.
Cemento Portland, loctite, palabras de poeta.
Una bolsa de aire comprimido revienta en mi bazo.
Ríos de ácido se derraman en la barrica de mi estómago.
Pelotas de goma deforman mis venas.
El cuerpo desarrolla gestos y volúmenes a su antojo.
El cuerpo no retiene las palabras que balbuceo para hacerlo mío.
Los riñones se inflan .El hígado palpita.
Los labios de mi boca se rajan en contiendas de lo más banal.
Los miembros desorganizados juegan a darse bofetadas.
La palabra resuena hueca. Eructos de angustia. Vanos.
Ventosidades, rugidos metálicos.
Fuí a buscar la sombra que tú dejaste allí.
No encontré ni recuerdos.
No perdí más tiempo
y me largué del lugar en que nos vimos por última vez.
Sin saber ni qué ni quien era,
ni tú, ni yo.
Creí que jamás existimos.
El cuerpo me lo ha dicho:
estuve vacío sin ti.
Mi mirada no sostuvo más tu mirada
Y desaté mareas y rugieron mis tripas.
Se encargó el tiempo de poner a cada cual en su sitio,
y los cuerpos unidos una vez por velcro
se llenaron de sopor y hastío.
Dejaron de beber vientos y zigzaguear las caderas.
Las manos murieron de cansancio.
Los labios se cerraron cosidos
y pegados por lágrimas espesas.
La boca está cerrada,
el hígado se inflama para decir palabras amarillas.
Lo que creí una vez ser mi cuerpo evolucionó a rayas de lápiz
Anillos de casado. Volutas de humo. Agujeros de deseo.
2/07/2006
Te presento un top manta de grandes éxitos
tendido a tus pies de coral gastado,
te ofrezco una capa de fieltro
para que la pises con garbo y salero.
Tejo a tus tobillos
una red de hilos de azúcar caramelizada
para que te enredes en mi travesía de marino ajado,
a mi barcaza de solitarios caminos,
y pongamos en proyecto
factorías en calas lejanas.
Una fantasía recurrente,
el sueño más vedado.
Un par a mi cuerpo
un otro a mi vera
una cara que mirar
y unos ojos que me miran
unas manos que acarician las mías.
Un sueño que ilumina mis paredes
haciendo amable mi estancia
en el motel caminoenmedio.
Estoy calentando tu lado de la cama,
haciendo un boquete en el colchón
trabajando una trinchera
donde descanses después del combate.
Guardo marcos de foto
en los que poner tu imagen, sonriendo
mientras te fotografiaba aquel verano
en nuestras excursiones.
Estoy inventando una novela
que te figura un carácter acorde con el mío.
Te invento un cuerpo amoldado al mío.
Me masturbo en soñar tu nombre
y corro, en caminos que se cruzan con el mío.
tendido a tus pies de coral gastado,
te ofrezco una capa de fieltro
para que la pises con garbo y salero.
Tejo a tus tobillos
una red de hilos de azúcar caramelizada
para que te enredes en mi travesía de marino ajado,
a mi barcaza de solitarios caminos,
y pongamos en proyecto
factorías en calas lejanas.
Una fantasía recurrente,
el sueño más vedado.
Un par a mi cuerpo
un otro a mi vera
una cara que mirar
y unos ojos que me miran
unas manos que acarician las mías.
Un sueño que ilumina mis paredes
haciendo amable mi estancia
en el motel caminoenmedio.
Estoy calentando tu lado de la cama,
haciendo un boquete en el colchón
trabajando una trinchera
donde descanses después del combate.
Guardo marcos de foto
en los que poner tu imagen, sonriendo
mientras te fotografiaba aquel verano
en nuestras excursiones.
Estoy inventando una novela
que te figura un carácter acorde con el mío.
Te invento un cuerpo amoldado al mío.
Me masturbo en soñar tu nombre
y corro, en caminos que se cruzan con el mío.
1/16/2006
Mientras me susurras tu afecto, me azotas las nalgas.
Será que necesito junto a una caricia un pellizco.
Un beso apasionado con lengua
y un mordisco que me haga sangrar los labios.
Cuando empiezo a pensar por mí mismo
ansioso, te pido que me insultes y me degrades.
Si muevo mis manos y hago cosas
espero en las muñecas
las esposas que me impidan agarrar puñados de viento
y crear objetos que reflejen mi cuerpo.
Al sentir el roce de quien más quiero
y ver muy cerca mío las cosas que tanto deseo,
bajo la escalera corriendo
y voy al bar a llenar mi buche de tragos.
Sube el miedo a la azotea
y salta por la ventana el respeto a mi nombre.
Me despido de mi más querida ilusión
y me entrego a la tortura y al castigo.
Me lío con ataduras
amarrado a una silla de la que no puedo levantarme,
sujeto a un juego de bondage con mi persona,
resistiéndome a desatar mi deseo
y abandonar la mazmorra en la que he confinado
al hombre que ama y puede decirlo.
Será que necesito junto a una caricia un pellizco.
Un beso apasionado con lengua
y un mordisco que me haga sangrar los labios.
Cuando empiezo a pensar por mí mismo
ansioso, te pido que me insultes y me degrades.
Si muevo mis manos y hago cosas
espero en las muñecas
las esposas que me impidan agarrar puñados de viento
y crear objetos que reflejen mi cuerpo.
Al sentir el roce de quien más quiero
y ver muy cerca mío las cosas que tanto deseo,
bajo la escalera corriendo
y voy al bar a llenar mi buche de tragos.
Sube el miedo a la azotea
y salta por la ventana el respeto a mi nombre.
Me despido de mi más querida ilusión
y me entrego a la tortura y al castigo.
Me lío con ataduras
amarrado a una silla de la que no puedo levantarme,
sujeto a un juego de bondage con mi persona,
resistiéndome a desatar mi deseo
y abandonar la mazmorra en la que he confinado
al hombre que ama y puede decirlo.
Soluciones extemporáneas a pie de pista de baile.
Revoluciones de caderas,
hombros que importan sobre si la carga de la noche
Mujeres que no son más que trazos de eyeliner,
rimmel y carmín
polvo de rubores de niño,
tacones que elevan su feminidad contestada
frente a machos que son hojas en blanco
perneras que se abren
en arcos tensados por el temor de su insostenible posición de firmeza.
FM2MFF2MMF2MM2FF
Entrando en pista.
Al abordaje de un espacio
donde se representa la mascarada de ser objeto de deseo para otro.
Entre copas de colores, manos que ansían tocarse.
Dejo de ser hombre como mandan los cánones
sacudo mi cuerpo y me propongo el juego del despiste.
No soy hombre ni soy mujer.
Porque mi ropa no me hace miembro de cofradía alguna.
Para ella
soy un hombre que confunde,
cuestiona su feminidad e interroga su deseo de mujer pintada en trazos de tinta negra
sobre sus párpados cansados
elevada en un altar sobre talones tensos.
Para los hombres
soy la cara siniestra de su deseo prohibido,
el camino errado de su cuerpo
sin seguro a todo riesgo.
El rival que avergüenza sus convicciones.
Revoluciones de caderas,
hombros que importan sobre si la carga de la noche
Mujeres que no son más que trazos de eyeliner,
rimmel y carmín
polvo de rubores de niño,
tacones que elevan su feminidad contestada
frente a machos que son hojas en blanco
perneras que se abren
en arcos tensados por el temor de su insostenible posición de firmeza.
FM2MFF2MMF2MM2FF
Entrando en pista.
Al abordaje de un espacio
donde se representa la mascarada de ser objeto de deseo para otro.
Entre copas de colores, manos que ansían tocarse.
Dejo de ser hombre como mandan los cánones
sacudo mi cuerpo y me propongo el juego del despiste.
No soy hombre ni soy mujer.
Porque mi ropa no me hace miembro de cofradía alguna.
Para ella
soy un hombre que confunde,
cuestiona su feminidad e interroga su deseo de mujer pintada en trazos de tinta negra
sobre sus párpados cansados
elevada en un altar sobre talones tensos.
Para los hombres
soy la cara siniestra de su deseo prohibido,
el camino errado de su cuerpo
sin seguro a todo riesgo.
El rival que avergüenza sus convicciones.
1/09/2006
Como protesta de enfermo terminal
decidí, yo,
sin ser el que decide nada
de lo que pasa por las calles,
llegar más lejos,
y asomarme al otro lado de mi muerte segura.
Provocar a la muerte,
hacerla sentir vergüenza.
Y yo.
Si aún es posible decir esa palabra. Yo.
Correrme en tinta,
pasear la figura triste de una sombra macabra
sobre sábanas blancas.
Y llegar a un punto. Límite. Hora pequeña.
Así,
donde se disuelve,
en el alcohol,
del perfume de una nephentes mortal
la carne de un hombre condenado por,
sea dios quien me lo diga,
qué razón absurda ,
la que me entrega esta noche a la más honda angustia.
Lápiz de grafito y cedro.
Hermano.
Miembro viril impotente de ser
amante de mujer fértil
que dé
a mi poco tiempo
fruto y sentido.
Continuidad que dé verdad
a lo que a penas empecé a ser
Y dejé de poder
seguir.
Porque.
Tengo imágenes que poner a posta para ilustrar el no
poder,
continuar.
No quieres, no más
decidí, yo,
sin ser el que decide nada
de lo que pasa por las calles,
llegar más lejos,
y asomarme al otro lado de mi muerte segura.
Provocar a la muerte,
hacerla sentir vergüenza.
Y yo.
Si aún es posible decir esa palabra. Yo.
Correrme en tinta,
pasear la figura triste de una sombra macabra
sobre sábanas blancas.
Y llegar a un punto. Límite. Hora pequeña.
Así,
donde se disuelve,
en el alcohol,
del perfume de una nephentes mortal
la carne de un hombre condenado por,
sea dios quien me lo diga,
qué razón absurda ,
la que me entrega esta noche a la más honda angustia.
Lápiz de grafito y cedro.
Hermano.
Miembro viril impotente de ser
amante de mujer fértil
que dé
a mi poco tiempo
fruto y sentido.
Continuidad que dé verdad
a lo que a penas empecé a ser
Y dejé de poder
seguir.
Porque.
Tengo imágenes que poner a posta para ilustrar el no
poder,
continuar.
No quieres, no más
Salir a la calle,
o no.
Tomar una cerveza
más.
Quizás,
meterme
en la cama.
Esperar más
o porqué no,
confesar
llevar
sida
en mi vida.
Esperar más.
Qué necesidad
tendré yo
de hacer tal cosa.
Sentarme
a la luz
de mi escritorio.
Poner una palabra que
sea un paso afuera de
la angustia.
Tejer una red
de símbolos queridos
que recojan mi caída en plancha.
Esperar un poco
más.
He aprendido con
el tiempo a
soportar
esa carga,
viral.
A llevar
dentro mío
un estigma.
La química
hace posible continuar en pie
y el deseo también.
Llega ahora
el momento de decir
mi dolencia más grande.
Ese virus azul
no me ha matado,
pero
Ese virus ultramar
ha hecho más
por mí
de lo
que yo
hubiese hecho por
mi mismo.
Me puso frente una pared en la que recibir la muerte,
En una picota en la que ser sujeto a juicio.
En una palestra en la que estoy conminado a confesar
Y morir de culpa.
Yo no soy
un delfín de hocico blanco
que proteger de la extinción.
Ni la madre muerta que parió en final del mundo.
Cuando hablo de soledad y hablo de angustia
y hablo de dolor, de miedo,
señores míos,
sean mis palabras sombrías, quejicosas,
puedo decirles a ustedes, señores,
Puedo darles a ustedes mi amor y con él
el miedo, la angustia y el espanto.
Tejo camisas de seda de gusanos intradérmicos
Con abrazos de narcisos ateridos y aterrados.
Confieso que tengo miedo.
Pero les digo,
miedo me dan ustedes.
Su miedo es lo que me asusta de verdad,
no el mío, con el que duermo abrazado en postura fetal.
Lo que me hace sentir muerto de frío es,
que no habrá palabras suficientes, ni justas
que me devuelvan la emoción alegre de la espóntanea palabra.
En mi discurso media el miedo y la impotencia.
Y la soledad de la que hago mi musa
es la figura de la consternación.
Un espejo que espera otro momento.
o no.
Tomar una cerveza
más.
Quizás,
meterme
en la cama.
Esperar más
o porqué no,
confesar
llevar
sida
en mi vida.
Esperar más.
Qué necesidad
tendré yo
de hacer tal cosa.
Sentarme
a la luz
de mi escritorio.
Poner una palabra que
sea un paso afuera de
la angustia.
Tejer una red
de símbolos queridos
que recojan mi caída en plancha.
Esperar un poco
más.
He aprendido con
el tiempo a
soportar
esa carga,
viral.
A llevar
dentro mío
un estigma.
La química
hace posible continuar en pie
y el deseo también.
Llega ahora
el momento de decir
mi dolencia más grande.
Ese virus azul
no me ha matado,
pero
Ese virus ultramar
ha hecho más
por mí
de lo
que yo
hubiese hecho por
mi mismo.
Me puso frente una pared en la que recibir la muerte,
En una picota en la que ser sujeto a juicio.
En una palestra en la que estoy conminado a confesar
Y morir de culpa.
Yo no soy
un delfín de hocico blanco
que proteger de la extinción.
Ni la madre muerta que parió en final del mundo.
Cuando hablo de soledad y hablo de angustia
y hablo de dolor, de miedo,
señores míos,
sean mis palabras sombrías, quejicosas,
puedo decirles a ustedes, señores,
Puedo darles a ustedes mi amor y con él
el miedo, la angustia y el espanto.
Tejo camisas de seda de gusanos intradérmicos
Con abrazos de narcisos ateridos y aterrados.
Confieso que tengo miedo.
Pero les digo,
miedo me dan ustedes.
Su miedo es lo que me asusta de verdad,
no el mío, con el que duermo abrazado en postura fetal.
Lo que me hace sentir muerto de frío es,
que no habrá palabras suficientes, ni justas
que me devuelvan la emoción alegre de la espóntanea palabra.
En mi discurso media el miedo y la impotencia.
Y la soledad de la que hago mi musa
es la figura de la consternación.
Un espejo que espera otro momento.
Antes que nada voy a hacerme prometer pinchar el botón enviar.
Escriba lo que escriba. Aunque al final vendrá la vergüenza a decirme, qué haces loco.
A punto he estado de escribirte un sms diciendo: ya no estoy tan tranquilo. Necesitaría verte antes del jueves y seguir hablando. Dame cita antes, si puede ser.
Bueno...ya me temo que ni hago una cosa ni hago otra.
Escribir no me esta sosteniendo. Pasear, me está dando angustia.
Beber me esta hartando y llevando a lugares que ya ví y no me han dado cobijo.
Te voy a decir una verdad tristísima. Tabaco, cerveza, soledad, mierda.
Ahí va mi vergüenza y mi llamada de auxilio.
Qué ha pasado para cambiar la imagen con la que me has recibido hoy, a llegar a este punto de maníaco persecutor de ayuda? OK. Ya no envío este mensaje. Con el enviaría el resto de mi dignidad.
Escriba lo que escriba. Aunque al final vendrá la vergüenza a decirme, qué haces loco.
A punto he estado de escribirte un sms diciendo: ya no estoy tan tranquilo. Necesitaría verte antes del jueves y seguir hablando. Dame cita antes, si puede ser.
Bueno...ya me temo que ni hago una cosa ni hago otra.
Escribir no me esta sosteniendo. Pasear, me está dando angustia.
Beber me esta hartando y llevando a lugares que ya ví y no me han dado cobijo.
Te voy a decir una verdad tristísima. Tabaco, cerveza, soledad, mierda.
Ahí va mi vergüenza y mi llamada de auxilio.
Qué ha pasado para cambiar la imagen con la que me has recibido hoy, a llegar a este punto de maníaco persecutor de ayuda? OK. Ya no envío este mensaje. Con el enviaría el resto de mi dignidad.
De vuelta a casa.
A la luz de escritorio.
En auxilio de mi poca prestancia,
a resguardo de un sentimiento
raro,
extravagante.
Entrometido en historias de más arriba y de más abajo,
apenas puedo decirle más.
Voy llenando el buche de tragos amargos
y la paciencia se fue de rebajas.
Lo que queda de este hombre se escribe aquí.
En lánguidos suspiros
en arrebatados rugidos.
A la luz de escritorio.
En auxilio de mi poca prestancia,
a resguardo de un sentimiento
raro,
extravagante.
Entrometido en historias de más arriba y de más abajo,
apenas puedo decirle más.
Voy llenando el buche de tragos amargos
y la paciencia se fue de rebajas.
Lo que queda de este hombre se escribe aquí.
En lánguidos suspiros
en arrebatados rugidos.
12/18/2005
Puedo hablar de mister y miss nomeacuerdo.
Puedo, porque conozco a esos hombres y sé de esas mujeres.
Puedo hacer una oda a sus encuentros y a sus soledades,
puedo, porque sé de qué se adornan y sé como se miran a los ojos.
Podría hacer correr por sus venas de grafito, ríos de metales ardientes,
en sus alientos quemar aromas de noches de alcohol de mil colores.
Puedo hacerles balbucear palabras en sordina,
malentendidos
y hacerlos jadear con ansias
de hielo seco.
Pero cuando vuelvo a casa
no tengo ganas de hablar
de nada,
de nadie,
que no sea el esplín que tú,
que tu recuerdo,
que tus bailes salaces, y tu risa de loca me inspira.
Por eso;
Tú sabes.
Tú que aún estas despierto
cuando toda la ciudad esta cubierta por sábanas de cielo raso.
Sabes bien de qué te hablo.
Tu conoces bien el camino que te lleva a la cama.
Una hora cualquiera:00
Tu último deseo antes de entregarte al sueño.
De eso no se habla.
Nadie quiere saber de eso.
A eso, muchos le tienen miedo,
Y sin embargo, sabes lo que son capaces de hacer,
y de aguantar,
para,
una vez más,
poner en juego,
esta noche,
Una vez más.
Esta noche,
otra vez más.
En juego,
los tacones, sus corbatas.
Los iceberg de sus tragos ansiosos
son dados, que marcan la hora,
de apurar el juego,
la última mirada,
una última meada.
Y ya está,
ya está.
hh:00
el olvido que trae el sueño
suena un gong.
Un colacao
las llaves. Tu bolso.
Puedo, porque conozco a esos hombres y sé de esas mujeres.
Puedo hacer una oda a sus encuentros y a sus soledades,
puedo, porque sé de qué se adornan y sé como se miran a los ojos.
Podría hacer correr por sus venas de grafito, ríos de metales ardientes,
en sus alientos quemar aromas de noches de alcohol de mil colores.
Puedo hacerles balbucear palabras en sordina,
malentendidos
y hacerlos jadear con ansias
de hielo seco.
Pero cuando vuelvo a casa
no tengo ganas de hablar
de nada,
de nadie,
que no sea el esplín que tú,
que tu recuerdo,
que tus bailes salaces, y tu risa de loca me inspira.
Por eso;
Tú sabes.
Tú que aún estas despierto
cuando toda la ciudad esta cubierta por sábanas de cielo raso.
Sabes bien de qué te hablo.
Tu conoces bien el camino que te lleva a la cama.
Una hora cualquiera:00
Tu último deseo antes de entregarte al sueño.
De eso no se habla.
Nadie quiere saber de eso.
A eso, muchos le tienen miedo,
Y sin embargo, sabes lo que son capaces de hacer,
y de aguantar,
para,
una vez más,
poner en juego,
esta noche,
Una vez más.
Esta noche,
otra vez más.
En juego,
los tacones, sus corbatas.
Los iceberg de sus tragos ansiosos
son dados, que marcan la hora,
de apurar el juego,
la última mirada,
una última meada.
Y ya está,
ya está.
hh:00
el olvido que trae el sueño
suena un gong.
Un colacao
las llaves. Tu bolso.
Un flashback en una calada: se me viene a no se dónde, por no decir, se me viene a la cabeza, en fin, lo vine a decir: dónde va a parar el deseo de los hombres/de las mujeres; denso como la pulpa de la calabaza, una vez que llegado el fin de semana, hora h:00/día d, consumido el alcohol, agotado el dinero de los bolsillos, recalentados los bajos y con las bocinas en alto, se nos dan las tantas, se va uno para casa a reparar el motor, con la junta de la culata quemada, y un sábado más, derrengado, que no un martes, que no un lunes, no, ni se te ocurra, que no.
Sábado dd/mm/aa 02:00 h, ése es tu momento; el que te toca, entre tu semana de madrugones y cafés con leche aprisa. Mira, amigo: o los pillas bien, te lo sabes montar, o no hay nada que hacer hasta el próximo turno. Eso te lo tragas. Te lo despachan así, en dos palabras, te guste o no, te lo tragas cari, o no hay tutía. No sé si me explico, pero en todo caso, no tengo yo obligación de ser coherente ni consecuente, cuando todo lo que escucho y he de oír, me viene en mensajes encriptados y que he de tragar a bocajarro, y ojito con rechistar. Te hablo más tarde. Sms.
Sábado dd/mm/aa 02:00 h, ése es tu momento; el que te toca, entre tu semana de madrugones y cafés con leche aprisa. Mira, amigo: o los pillas bien, te lo sabes montar, o no hay nada que hacer hasta el próximo turno. Eso te lo tragas. Te lo despachan así, en dos palabras, te guste o no, te lo tragas cari, o no hay tutía. No sé si me explico, pero en todo caso, no tengo yo obligación de ser coherente ni consecuente, cuando todo lo que escucho y he de oír, me viene en mensajes encriptados y que he de tragar a bocajarro, y ojito con rechistar. Te hablo más tarde. Sms.
12/13/2005
En su mirada ausente, en su iris absenta,
en su reflejo,
perdido en sopas etílicas
y aromas aldehídicos,
en su más absoluta soledad.
La encuentro,
como la perla irregular que lastima mis pies, allá abajo.
En su pupila es ausente, su iris absenta.
Su recuerdo llega a mi boca en un regusto de angostura.
Maldita sea.
Su recuerdo llega a mis papilas con regusto a mala hierba.
Maldita, ella.
Apedreada con caramelos de violeta
y granizo de arroz hinchado.
Blanca como una muerta se despedía de mí para siempre.
Mi amor jamás pudo tomar forma en su seno.
Su salvación no podía ser engendrada por mi aliento.
Bebimos licores de infortunio y desencuentro.
Bailamos cogidos por la cintura.
Paseamos como un amor de postín y verbena.
Marchito su bouquet de narcisos amarillos.
Y manchado su delantal con el sudor de mi cansancio.
Ella . Maldita.
En su mirada ausente , en su iris absenta,
En su risa de loca de remate,
En su abandono sideral de amores que no podía tragar,
pedía que la sujetara,
y en mi soga se asía al tiempo que nos hundíamos
en noches de humo de tabaco negro.
Locos como enamorados que saben
la verdad de su imposible encuentro.
Yo, navaja suiza que acariciaba su mejilla,
Ella, pantys de nylon que se corrían en noches
de vértigo y desesperación.
Musa enferma que arraigó en mi hígado.
Perlas de bicarbonato y besos de regaliz.
Bailamos enajenados y locos,
a dos bandas.
Esa mujer fue en busca de hombres que nacieran
de su barriga canalla.
Y en su boca de coral de mar muerto,
sus labios salobres y sellados,
palpitaban sin poder decir nada.
Su vientre se abría con espanto en su vacío.
No pudo bailar más.
Y el vestido que elegí para ti, sobre tu misma cintura. Es verdad.
Lleno de quemaduras de colillas de Gitanes
Ha perdido sus lentejuelas de luna llena,
Y mis manos, ya no acarician más a mujeres.
Mi amor más antiguo,
mi amada más mentirosa.
La farsa más vanguardista y epatante.
Ella. Maldita.
Abrazará a sus hijos con olvidos
y manos muertas, que llevaron narcisos secos
al altar de sus mentiras.
en su reflejo,
perdido en sopas etílicas
y aromas aldehídicos,
en su más absoluta soledad.
La encuentro,
como la perla irregular que lastima mis pies, allá abajo.
En su pupila es ausente, su iris absenta.
Su recuerdo llega a mi boca en un regusto de angostura.
Maldita sea.
Su recuerdo llega a mis papilas con regusto a mala hierba.
Maldita, ella.
Apedreada con caramelos de violeta
y granizo de arroz hinchado.
Blanca como una muerta se despedía de mí para siempre.
Mi amor jamás pudo tomar forma en su seno.
Su salvación no podía ser engendrada por mi aliento.
Bebimos licores de infortunio y desencuentro.
Bailamos cogidos por la cintura.
Paseamos como un amor de postín y verbena.
Marchito su bouquet de narcisos amarillos.
Y manchado su delantal con el sudor de mi cansancio.
Ella . Maldita.
En su mirada ausente , en su iris absenta,
En su risa de loca de remate,
En su abandono sideral de amores que no podía tragar,
pedía que la sujetara,
y en mi soga se asía al tiempo que nos hundíamos
en noches de humo de tabaco negro.
Locos como enamorados que saben
la verdad de su imposible encuentro.
Yo, navaja suiza que acariciaba su mejilla,
Ella, pantys de nylon que se corrían en noches
de vértigo y desesperación.
Musa enferma que arraigó en mi hígado.
Perlas de bicarbonato y besos de regaliz.
Bailamos enajenados y locos,
a dos bandas.
Esa mujer fue en busca de hombres que nacieran
de su barriga canalla.
Y en su boca de coral de mar muerto,
sus labios salobres y sellados,
palpitaban sin poder decir nada.
Su vientre se abría con espanto en su vacío.
No pudo bailar más.
Y el vestido que elegí para ti, sobre tu misma cintura. Es verdad.
Lleno de quemaduras de colillas de Gitanes
Ha perdido sus lentejuelas de luna llena,
Y mis manos, ya no acarician más a mujeres.
Mi amor más antiguo,
mi amada más mentirosa.
La farsa más vanguardista y epatante.
Ella. Maldita.
Abrazará a sus hijos con olvidos
y manos muertas, que llevaron narcisos secos
al altar de sus mentiras.
Círculos de tiza que encierran elementos.
También, cápsulas de plástico que dan forma a sus aspiraciones.
Conjuntos y subconjuntos vacíos.
Globos de gas que elevan sus pompas.
Seres que se asimilan a un gran buff de vanidad y aburrimiento.
Alientos de desprecio que soplan pollas y lenguas que rastrean húmedas la estela de sus laceraciones.
Idólatras de un vestigio.
Retraídos fanáticos de un padre ausente que no les reconoce.
Horda de sordos y egoístas vanidosos.
¿En qué imágenes que asoman para hacerse señores de excepción?
¿A qué rechazan? ¿en que rincones se esconden?
¿No son conscientes de que su ánimo de reconocimiento se desdibuja en su abandono?
Sus vínculos se precipitan en aristas de ignorancia.
Sus disfraces no son capaces de ocultar la soledad y el desamparo en que han crecido.
Y sin embargo elevan peanas de cretinismo para hacer posible la imagen de sus sueños de grandeza.
Dejan en su desconsideración de saber de algo que les ha hecho y les ha deshecho.
Se reúnen en cenáculos de despojos en los que se entregan a sus vacíos con la ceguera de los que no ven allá abajo sus pies hinchados y errabundos.
Allá afuera hay un hombre descreído que duda.
En su soledad, elige caminos
de la manera más sorprendente
y persiste como un impertinente
por aborrecer la compañía de una mentira que lo ganaría,
y que al hacerlo público lo borraría de su deseo.
También, cápsulas de plástico que dan forma a sus aspiraciones.
Conjuntos y subconjuntos vacíos.
Globos de gas que elevan sus pompas.
Seres que se asimilan a un gran buff de vanidad y aburrimiento.
Alientos de desprecio que soplan pollas y lenguas que rastrean húmedas la estela de sus laceraciones.
Idólatras de un vestigio.
Retraídos fanáticos de un padre ausente que no les reconoce.
Horda de sordos y egoístas vanidosos.
¿En qué imágenes que asoman para hacerse señores de excepción?
¿A qué rechazan? ¿en que rincones se esconden?
¿No son conscientes de que su ánimo de reconocimiento se desdibuja en su abandono?
Sus vínculos se precipitan en aristas de ignorancia.
Sus disfraces no son capaces de ocultar la soledad y el desamparo en que han crecido.
Y sin embargo elevan peanas de cretinismo para hacer posible la imagen de sus sueños de grandeza.
Dejan en su desconsideración de saber de algo que les ha hecho y les ha deshecho.
Se reúnen en cenáculos de despojos en los que se entregan a sus vacíos con la ceguera de los que no ven allá abajo sus pies hinchados y errabundos.
Allá afuera hay un hombre descreído que duda.
En su soledad, elige caminos
de la manera más sorprendente
y persiste como un impertinente
por aborrecer la compañía de una mentira que lo ganaría,
y que al hacerlo público lo borraría de su deseo.
Resisto retenido en casa,
amarrado por riendas de ligazón antigua,
renegando desear más allá y otra cosa.
Retenido.
Resentido.
Revenido, repetido.
Reprimido.
Resumido en reprimendas y reproches.
Recogido. Retorcido.
Restringido y repudiado.
Recargado de rencores y remordimientos.
Arranco en rugidos de rabia,
porque me recomo y me rindo,
porque nada ni nadie me reconforta.
amarrado por riendas de ligazón antigua,
renegando desear más allá y otra cosa.
Retenido.
Resentido.
Revenido, repetido.
Reprimido.
Resumido en reprimendas y reproches.
Recogido. Retorcido.
Restringido y repudiado.
Recargado de rencores y remordimientos.
Arranco en rugidos de rabia,
porque me recomo y me rindo,
porque nada ni nadie me reconforta.

