1/09/2006

Como protesta de enfermo terminal
decidí, yo,
sin ser el que decide nada
de lo que pasa por las calles,
llegar más lejos,
y asomarme al otro lado de mi muerte segura.
Provocar a la muerte,
hacerla sentir vergüenza.
Y yo.
Si aún es posible decir esa palabra. Yo.
Correrme en tinta,
pasear la figura triste de una sombra macabra
sobre sábanas blancas.
Y llegar a un punto. Límite. Hora pequeña.
Así,
donde se disuelve,
en el alcohol,
del perfume de una nephentes mortal
la carne de un hombre condenado por,
sea dios quien me lo diga,
qué razón absurda ,
la que me entrega esta noche a la más honda angustia.
Lápiz de grafito y cedro.
Hermano.
Miembro viril impotente de ser
amante de mujer fértil
que dé
a mi poco tiempo
fruto y sentido.
Continuidad que dé verdad
a lo que a penas empecé a ser
Y dejé de poder
seguir.
Porque.
Tengo imágenes que poner a posta para ilustrar el no
poder,
continuar.
No quieres, no más