Me deleito en acariciar tus costuras de vainilla,
cicatrices que separan mi cuerpo de tu inmenso vacío cerrado.
Paseo por las sorpresas de tu piel convertida en paisaje.
Las yemas de mis dedos se excitan,
mi boca desea tragarte.
A ciegas.
Las manos se alargan
para invadir el espacio que separa mi conciencia de tus sueños,
y llego a ser tú misma.
Mi amada hermana, mi envés.
La cara más dura y siniestra de mí mismo.
La loca risa de la muerte.
Eternidad de mármol.
Tiempo sin aire.
Nunca más oí una palabra.
Nada se hacía más presente.
Ella era,
entonces,
una cúpula de vapor de agua, iridiscente,
que estallaba en el momento en que yo le pedía su nombre.
lapersianaverde
5/23/2006
5/03/2006
lapersianaverde
Dando tragos, me equivoco,y no doy pasos, hacia lo que deseo.
Pero,
si me disculpo por eso,
es porque quiero ir hacia tí,
de otra manera.
Quisiera no tener que levantar mis faldas para decirte mi falta.
Pero,
sin embargo.
Me entenderás, cuando en una sonrisa cínica
diga mi loca y arriesgada falta de pudor.
¿Me entenderas, verdad? Mi amor fulano de secos y grabados perfiles.
Te enseño mi agujero
que horroriza hasta los héroes mas atrevidos.
Ájax, amante de un enfermo y suicida esteta de pintura romántica.
Vana.
Desierta.
Esteril.
Agujero de macho .
Agujero de sentido.
Aureola de espanto.
Anillo de humo.
Tabaco perfumado que marca el paso del tiempo.
Seca barba de señorito huérfano de besos de madre.
Pena negra.
Federico,
hermano,
amiga de los pastos aceituna ausentes,
hija neurótica obsesiva de siamesas enanas de pelo rojo.
Encerrada amiga,
en una tinaja su secreto deseo.
Palabra relamida por grata y dolorosa.
Marina,
loca hermana,
de frías manos,
de hombre reseca.
Como tu cariño atento,
nenes que se asfixian en un suspiro de amor
retenido en minutos de ahogo callado.

