4/10/2006

Con lo poco que cuesta
lo barato que sale
dejarse morir,
por Dios, por un puñado de dólares
por una decepción.
Una pena negra, sin colmo
sin fondo, sin limite,
un goce solitario y patético
por una afrenta con el destino;
una cariño pequeño
un olvido temprano.
Con lo poco que cuesta,
qué pena mas negra,
qué dolor mas grande,
qué pena mas dura,
qué seca es esta pena.
Qué poco cuesta,
qué ridículo,
qué fantasma mas torpe,
qué poco cuesta
dejarse llevar.
Qué abandono gozoso;
me recuerda los abrazos
de una madre
muerta de rabia y resentimiento
que amamanta a sus hijos
con la mala leche del desencanto
y el futuro
lleno de llagas.