7/23/2006

Un poema

uno


Papilla de masa de nuez
borrones de betún
y caricias de acero,
una uña metálica
desgarra la película
en la que filmaste tus deseos,
sí,
como
cuando estás
solo
como cuando cagas
y te dedicas a leer
etiquetas de champú y geles de baño,
así,
podría decírtelo en dos palabras
pero como de costumbre
me enfrasco
en botellitas de veneno
licores de cuarenta en adelante
y fumo, humo . Volutas
que dibujan el aire
y pintan
paisajes nuevos y delicados trazos
de evanescente suspicacia.
¿Me entiendes, verdad? Mi amor fulano.
Quedo, solo, espero, pinto humo
sueño, aparezco ante tu espejo
por sorpresa
como una cara malvada
que llora la vanidad del tiempo
y la lujuria de los instantes de caramelo.

7/03/2006

He concertado una cita con la máscara
que representa la farsa que más me place.

Esa mujer que se pinta los ojos
y perfila cuadrados sus labios,
secos, finos, cerrados.

Ella sabe que yo soy su hombre
y la acompaño en su entrega
a su goce de música
y danzas salaces.

Absoluta
y anegada de sí misma
Salomé de salón
que representa su comedia
con ferviente entrega
a la mirada de los machos
que desacredita y cuestiona
en su virilidad de patio de colegio.

Icono fantasmagórico,
diosa de barrio
al que rinden tributos y plegarias
que desdeña con soberbia y descaro.

Nepentes mortal
invaginada en su goce
autoerótico y exclusivo
que atrapa la mirada del otro
de la que alimenta su insaciado apetito
de veneración y conquista.

Eres la más bella Maria.
Eres bella y tienes un secreto.

Vuelves a mi vera segura
yo ciño mi brazo sobre tu cintura
sobre la que elegí tu vestido.

No tiene forma y
no puedo decirla de otra manera
que no se contenga en
burbujas de espuma de rabia,
perlas blancas de ansiedad de macho,
viscoso esperma de cachalote,
caviar de arañas malabaristas
que tejen una camisa blanca de fuerza,
parásitos en una arquitectura de nervios,
hiedra articulada y enredada
en venas encendidas,
llagas en las mucosas,
comisuras rotas
que lo han dicho todo.
Cárcel de horrores cotidianos
que hacen soñar en líneas de fuga
trazadas en las baldosas
de los pasillos de los hospitales.
No tiene contorno y se expande
como un gas picante que hace llorar
y sangrar los párpados
como un aroma aldehídico
que aturde y acelera el ritmo cardíaco
Así mi mano, yo , creo , mi mano,
agitado me apresuro sin mucho acierto
a trazar líneas de lápiz que contengan
esa sustancia etérea y corrosiva,
y sujeten su irrupción anegante
y desoladora.
Asi yo, creo, mi mano,
raya la arena, araño las pizarras
escribo sobre el suelo
en gestos imprecisos y excitados
y pinto con pinceladas de tinta aguada
la voluntad de contener
un alud de terror y desesperación,
sostengo su delicuescente esencia
llenando los orificios de los oídos,
los cuerpos cavernosos
hinchándolos de una fuerza inusitada y viril.

tabaco de lata
huevos de pascua.










Todo eso te decía
en una canción.
Eso no pude decirlo
mas que
en cuatro gritos de rabia,
y después me reía
como las locas
Que bajan las calles
con los tacones rotos.