6/08/2006

He intentado dibujar sobre papel,
en lápiz y tinta,
en palabras,
en pinceladas,
marcas de incisión temprana y profunda.
Yo, me he perdido en esas huellas que me han cruzado la piel.

El dolor es antiguo,
pesado; duración: cientos de años.

Sé que en su compañía,
encuentro un goce perverso
que secuestra la fuerza de un niño que un día se quedó solo.
Atado y atravesado por ligazones y pérdidas.

He escrito como hombre,
palabras que de niño no pude decir,
que resistían en marcas sobre mi carne,
que flotaban en humores entre vértebras.

El andamiaje que sostenía mis horrores
fue la jaula que encerró el deseo de ese chiquillo.
Sus ojos se cegaron de rabia al no encontrar
una mirada que le reconociera y lo hiciera hombre.