1/09/2006

Antes que nada voy a hacerme prometer pinchar el botón enviar.
Escriba lo que escriba. Aunque al final vendrá la vergüenza a decirme, qué haces loco.
A punto he estado de escribirte un sms diciendo: ya no estoy tan tranquilo. Necesitaría verte antes del jueves y seguir hablando. Dame cita antes, si puede ser.
Bueno...ya me temo que ni hago una cosa ni hago otra.
Escribir no me esta sosteniendo. Pasear, me está dando angustia.
Beber me esta hartando y llevando a lugares que ya ví y no me han dado cobijo.
Te voy a decir una verdad tristísima. Tabaco, cerveza, soledad, mierda.
Ahí va mi vergüenza y mi llamada de auxilio.
Qué ha pasado para cambiar la imagen con la que me has recibido hoy, a llegar a este punto de maníaco persecutor de ayuda? OK. Ya no envío este mensaje. Con el enviaría el resto de mi dignidad.