lapersianaverde
6/09/2006
Contuve la respiración
y sostuve el asco y el horror
por un instante.
Sabía que de otra manera
jamás hubiese podido atravesar el espanto,
fascinado por los destellos de la descomposición.
Me asfixiaba en la bruma pestilente
de ese estanque podrido en el que se hundían mis pies.
Una húmeda voluntad verde y espesa
había invadido las ciudades
arrasando las civilizaciones,
ahogando a sus hijos en la espuma de su lascivia,
licuando su carne en el ácido de su útero de flor caníbal.
Señora de las sanguijuelas y las babosas.
Viscosa madre de ojos gelatinosos y dedos alveolados.
Monstruosa sirena de pelo rojo.
Hembra terrible y sanguinolenta.
Medusa maternal.
Magma venéreo.
Entretejido a su seno vegetal
rompí costuras y reventé sus membranas.
Serpientes de gelatina
se enroscaban a mis tobillos
intentando retenerme.
Me aparté de ti,
reniego de tu amor mortal.
Abandono tu cálida ciénaga.
Me abro camino en tus tripas glotonas
y salgo de ti.
Nací a la luz seca.
En el olvido hice mi infancia
y sostuve el asco y el horror
por un instante.
Sabía que de otra manera
jamás hubiese podido atravesar el espanto,
fascinado por los destellos de la descomposición.
Me asfixiaba en la bruma pestilente
de ese estanque podrido en el que se hundían mis pies.
Una húmeda voluntad verde y espesa
había invadido las ciudades
arrasando las civilizaciones,
ahogando a sus hijos en la espuma de su lascivia,
licuando su carne en el ácido de su útero de flor caníbal.
Señora de las sanguijuelas y las babosas.
Viscosa madre de ojos gelatinosos y dedos alveolados.
Monstruosa sirena de pelo rojo.
Hembra terrible y sanguinolenta.
Medusa maternal.
Magma venéreo.
Entretejido a su seno vegetal
rompí costuras y reventé sus membranas.
Serpientes de gelatina
se enroscaban a mis tobillos
intentando retenerme.
Me aparté de ti,
reniego de tu amor mortal.
Abandono tu cálida ciénaga.
Me abro camino en tus tripas glotonas
y salgo de ti.
Nací a la luz seca.
En el olvido hice mi infancia
Si puedo hablar, es milagro y es desafío.
Si hablo, puedo hacerlo desde el estómago.
Puede hablar la bilis en palabras verdes
nacidas de un hígado cansado
y entretenido en depurar melancolía.
Esta me corre por la linfa
y me mata un poco cada día.
El rencor no puedo decir dónde lo guardo,
aunque sé que está latiendo,
abriendo la boca
en algún lugar,
como una úlcera.
Una bandada de virus azules
se hacen ocupas
en la urbanización de mi cuerpo.
Más cosas por decir...
Palabras que me trago,
como sapos que amanso en mi boca.
El miedo,
es una puta caja de cartón
donde dormir en noches al raso.
una ola amarga
una cascada de vómito.
¿Dónde era ese valor de préstamo que no pude recibir en herencia?
Mi angustia es consabida y malentendida, cargo de noche.
Me temo un abandono más.
Mi miedo, asusta.
Mi terror aterrara a los demás.
Me quedo solo.
Una vez más.
Maldito goce enfermo, de soledad, cerrazón. Muerte.
Nadie hará nada por mí.
He muerto solo durante treintaycinco años.
Animado por alegrías de azogue.
Nada más verdad que la muerte.
Nada más duro que mantener la vida en pie.
Laca(de)n(a)
---------S1-S2-S3-S4-S5--------
palabras o así,
unidas como cadena que me ata a la realidad.
Eslabones con forma de.
Para pasar unas horas
entre fantasmas que buscan la luz,
y se asoman por las ventanas
en los caserones sombríos de las películas de terror.
Como se asoman por las ventanas de internet.
A mi lado el móvil,
y palabreando abracadabra
se esfuman las horas .
Se abre un boquete en la realidad,
una úlcera en las paredes del tiempo.
Lo pintan volutas de humo que prenden las gitanas.
ATAR Y DESATAR LAZOS.
UNO DECIDE ASIRSE O DESASIR SUS VINCULOS
COMO SE DESNUDA DE SUS ATADURAS.
SI SUELTA AMARRAS O SE ENREDA EN RELACIONES DE ROLES AMBIGUOS.
JUGAR A BONDAGE, DESORDENAR EL ROPERO.
SE RESISTE
RESISTE LA RISA
ROMANTICO Y EMPEDERNIDO
PARLOTEADOR DE POEMAS.
PASEANTE DE AVENIDAS.
Si hablo, puedo hacerlo desde el estómago.
Puede hablar la bilis en palabras verdes
nacidas de un hígado cansado
y entretenido en depurar melancolía.
Esta me corre por la linfa
y me mata un poco cada día.
El rencor no puedo decir dónde lo guardo,
aunque sé que está latiendo,
abriendo la boca
en algún lugar,
como una úlcera.
Una bandada de virus azules
se hacen ocupas
en la urbanización de mi cuerpo.
Más cosas por decir...
Palabras que me trago,
como sapos que amanso en mi boca.
El miedo,
es una puta caja de cartón
donde dormir en noches al raso.
una ola amarga
una cascada de vómito.
¿Dónde era ese valor de préstamo que no pude recibir en herencia?
Mi angustia es consabida y malentendida, cargo de noche.
Me temo un abandono más.
Mi miedo, asusta.
Mi terror aterrara a los demás.
Me quedo solo.
Una vez más.
Maldito goce enfermo, de soledad, cerrazón. Muerte.
Nadie hará nada por mí.
He muerto solo durante treintaycinco años.
Animado por alegrías de azogue.
Nada más verdad que la muerte.
Nada más duro que mantener la vida en pie.
Laca(de)n(a)
---------S1-S2-S3-S4-S5--------
palabras o así,
unidas como cadena que me ata a la realidad.
Eslabones con forma de.
Para pasar unas horas
entre fantasmas que buscan la luz,
y se asoman por las ventanas
en los caserones sombríos de las películas de terror.
Como se asoman por las ventanas de internet.
A mi lado el móvil,
y palabreando abracadabra
se esfuman las horas .
Se abre un boquete en la realidad,
una úlcera en las paredes del tiempo.
Lo pintan volutas de humo que prenden las gitanas.
ATAR Y DESATAR LAZOS.
UNO DECIDE ASIRSE O DESASIR SUS VINCULOS
COMO SE DESNUDA DE SUS ATADURAS.
SI SUELTA AMARRAS O SE ENREDA EN RELACIONES DE ROLES AMBIGUOS.
JUGAR A BONDAGE, DESORDENAR EL ROPERO.
SE RESISTE
RESISTE LA RISA
ROMANTICO Y EMPEDERNIDO
PARLOTEADOR DE POEMAS.
PASEANTE DE AVENIDAS.
6/08/2006
La angustia va entrando como un gas letal en mi cuerpo,
llena la bolsa del estómago,
hincha los pulmones.
Los miembros se agarrotan tensos y mi piel arde.
Un hormigueo punzante recorre el cuello, los brazos, la espalda.
Los riñones se contraen.
Respiro cada vez más agitado y jadeo.
El estomago está lleno de ácido.
El miedo se presenta ante mi mirada. Espanto. Fascinación.
El cuerpo reacciona con angustia incapaz de tolerar el afuera,
de dentro han comenzado a surgir
los monstruos que habitan los charcos cenagosos del temor.
Imágenes que recortan mi cuerpo como cuchillos y navajas.
Dientes que desgarran mi carne.
El aire se congela en mi aliento.
El miedo. El frío.
llena la bolsa del estómago,
hincha los pulmones.
Los miembros se agarrotan tensos y mi piel arde.
Un hormigueo punzante recorre el cuello, los brazos, la espalda.
Los riñones se contraen.
Respiro cada vez más agitado y jadeo.
El estomago está lleno de ácido.
El miedo se presenta ante mi mirada. Espanto. Fascinación.
El cuerpo reacciona con angustia incapaz de tolerar el afuera,
de dentro han comenzado a surgir
los monstruos que habitan los charcos cenagosos del temor.
Imágenes que recortan mi cuerpo como cuchillos y navajas.
Dientes que desgarran mi carne.
El aire se congela en mi aliento.
El miedo. El frío.
Si he sido capaz de decirte,
cariño, te quiero,
hoy en el bus
entre la gente
con taquicardia y tartamudeo,
qué no seré capaz yo,
si sé que tú,
que estás a mi lado,
que me miras a los ojos,
eres quien yo he elegido.
De eso estoy seguro;
si me das tiempo,
yo, podré.
cariño, te quiero,
hoy en el bus
entre la gente
con taquicardia y tartamudeo,
qué no seré capaz yo,
si sé que tú,
que estás a mi lado,
que me miras a los ojos,
eres quien yo he elegido.
De eso estoy seguro;
si me das tiempo,
yo, podré.
He salido mil noches
y muchos días los he pasado en cama.
He soñado lo que mis ojos no eran capaces de reconocer,
en movimientos que se escapan a mi poder de retención.
He salido mil noches a la calle,
y qué se yo que buscaba encontrar en aquellas barras.
Me he quedado mudo mil días.
He roto en pedazos imágenes mil veces en mil pedazos.
Yo. Ése que escribe. Ese que no sabe de sí.
En busca de uno que lo reconozca. Mil veces dolido.
Mil y más.
y muchos días los he pasado en cama.
He soñado lo que mis ojos no eran capaces de reconocer,
en movimientos que se escapan a mi poder de retención.
He salido mil noches a la calle,
y qué se yo que buscaba encontrar en aquellas barras.
Me he quedado mudo mil días.
He roto en pedazos imágenes mil veces en mil pedazos.
Yo. Ése que escribe. Ese que no sabe de sí.
En busca de uno que lo reconozca. Mil veces dolido.
Mil y más.
Resumidos los recuerdos en un sorbo de angostura.
Te hablo borracho
de licores destilados de lágrimas
que un hombre no ha compartido.
Recomidas las mucosas, heridas,
de ese hombre devorado por el llanto ácido
y el salitre de su deseo revenido.
Podríamos imaginarlo entregado en un abrazo a la muerte,
en su capricho de no mover ni un dedo,
en su apuesta a no ceder ni un ápice en su demanda.
Se le llama loco, si muere hoy,
por la pereza de vivir una y otra vez
una separación más.
Ese cobarde que se arranca los ojos,
se pone ciego, y echa a correr cuestabajo,
chillando como un niño loco y malcriado.
Le pedimos cordura,
y a su soga le pegamos cortesías
de papeles decorados con colorines y promesas,
que no llenan su estómago retorcido y ansioso.
Ni una mano de cal, ni caricias,
que sujeto a otra mano,
con cariño madura,
le lleva a un espejo donde reconocerse
en los ojos del amor que le sustenta.
Te hablo borracho
de licores destilados de lágrimas
que un hombre no ha compartido.
Recomidas las mucosas, heridas,
de ese hombre devorado por el llanto ácido
y el salitre de su deseo revenido.
Podríamos imaginarlo entregado en un abrazo a la muerte,
en su capricho de no mover ni un dedo,
en su apuesta a no ceder ni un ápice en su demanda.
Se le llama loco, si muere hoy,
por la pereza de vivir una y otra vez
una separación más.
Ese cobarde que se arranca los ojos,
se pone ciego, y echa a correr cuestabajo,
chillando como un niño loco y malcriado.
Le pedimos cordura,
y a su soga le pegamos cortesías
de papeles decorados con colorines y promesas,
que no llenan su estómago retorcido y ansioso.
Ni una mano de cal, ni caricias,
que sujeto a otra mano,
con cariño madura,
le lleva a un espejo donde reconocerse
en los ojos del amor que le sustenta.
He intentado dibujar sobre papel,
en lápiz y tinta,
en palabras,
en pinceladas,
marcas de incisión temprana y profunda.
Yo, me he perdido en esas huellas que me han cruzado la piel.
El dolor es antiguo,
pesado; duración: cientos de años.
Sé que en su compañía,
encuentro un goce perverso
que secuestra la fuerza de un niño que un día se quedó solo.
Atado y atravesado por ligazones y pérdidas.
He escrito como hombre,
palabras que de niño no pude decir,
que resistían en marcas sobre mi carne,
que flotaban en humores entre vértebras.
El andamiaje que sostenía mis horrores
fue la jaula que encerró el deseo de ese chiquillo.
Sus ojos se cegaron de rabia al no encontrar
una mirada que le reconociera y lo hiciera hombre.
en lápiz y tinta,
en palabras,
en pinceladas,
marcas de incisión temprana y profunda.
Yo, me he perdido en esas huellas que me han cruzado la piel.
El dolor es antiguo,
pesado; duración: cientos de años.
Sé que en su compañía,
encuentro un goce perverso
que secuestra la fuerza de un niño que un día se quedó solo.
Atado y atravesado por ligazones y pérdidas.
He escrito como hombre,
palabras que de niño no pude decir,
que resistían en marcas sobre mi carne,
que flotaban en humores entre vértebras.
El andamiaje que sostenía mis horrores
fue la jaula que encerró el deseo de ese chiquillo.
Sus ojos se cegaron de rabia al no encontrar
una mirada que le reconociera y lo hiciera hombre.

