11/14/2005

Cuando la angustia vierte a través de sus dedos la mierda que contiene su estómago. Se arrima a un rincón para vomitar. El mal no deja de hacerlo vergonzoso y a su luz de escritorio, y en la esquina meada repleta de babosas, se vacía , y su pudor se derrama. En la noche esos gatos también son pardos, y a su manera, le importa poco lo que queda a sus espaldas.
Si no me explico con la suficiente claridad será por razones que a todas luces han sido apagadas. Señores, aquí fuera, no existe modo de hablar que no ponga en tela de juicio, razones, prejuicios, angustias y retortijones.
Elegiré el mejor papel, para rayar con tinta y lápiz, será el mejor regalo que ofrecer a mi amada.
Prohibidos par mí su cuerpo y el lugar donde soñé ser, excluido siempre, ajeno y marginal. Yo, he de confesar mi impotencia. Maldita sea. Cuando con un gesto suyo hizo de mí, papel mojado que hoy soy yo en trazos de tinta aguada.