11/14/2005


Tengo que decírtelo: no sé si puedo permitirme meter lalengua en tus oídos, pero tengo que decirlo;
si no sé que soy capaz de detonar mi carga y hacer volar en pedazos mi cuerpo, tu memoria y el mercadona entero.
Ahora reservo mi recado, advirtiendo al resto a gritos que no permitiré sus juicios pronunciados en voz baja en confesionarios de vergüenzas y reproches.
He perdido toda relación y parecido con un ser humano. Yo he dejado de ser carne y transustanciado en verbo me meto en los agujeros de tus oídos, abro las comisuras de tu boca, restrego tus párpados y te hago llorar. Porque yo soy Heathcliff, y te pierdo. Soy una mancha en tu vestido blanco; la angustia de tus noches; dolor en tu vientre.
El tormento que toda tu vida has sentido y no has podido decir. Ese malestar entre sábanas que tus lágrimas han pintado de colores. Romántica tortura. Pesada; duración cientos de años. La mil dolorosa de tus noches.