11/15/2005

En su mirada ausente, en su iris absenta,
en la línea de su boca cerrada;
en su aroma de mar muerto.
En su exilio. Hoy la encuentro escrita.
En nuestros abrazos quebrados y en la risa loca de una noche borracha.
Ella ,huyendo de su destino fatal, se entregó.
Ya rendida, dejó de palpitar y retorcerse
atada como estaba a una maraña de deseo enfermo.
Se dejó entonces. Dejó de resistirse y se abandonó.
Y se la llevaron vestida de blanco satén,
blanca de escarcha de arroz inflado.
Lapidada por sentencias de redención.
En su mirada ausente, en su iris absenta de mal agüero.
Una última sonrisa segó la costuras de vainilla que la unían a mí.
Dispuesta a olvidar, anegada de sí misma.
Secuestrada de nuestro amor imposible, se la llevaron,
hueca y sin voz.

2 Comments:

At 8:13 p. m., Anonymous Anónimo said...

y dónde quedaste tú. borracho, impretérito, dormido, empachado, hechido, violado, mermado, eléctrico?
cómo?

 
At 11:09 p. m., Anonymous Anónimo said...

EDIPO REY
Quisiera hacerle a usted dos comentarios.
Primero,una reflexión teórica, condensada en una palabra, acerca de los amores y desamores de los que usted escribe en los diferentes textos aquí mostrados: "empareja-miento".
Segundo, un interrogante doblemente capcioso : ¿ha pensado usted que la Escritura, también, es una acto de Amor?.¿Tan fuerte es, entonces, su egoísmo, que con su talento literario se esconde en estas mariconadas por internet?.
Un cordial saludo.

 

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