6/12/2005

TRAYECTO

Mallorca en la fase del espejo.

Puente aéreo.

Construir un puente simbólico desde Mallorca hasta cualquier otro sitio en el mundo es una posibilidad que tenemos los que vivimos en esta isla, tanto como tenemos la posibilidad contraria que sería la de vivir aislados físicamente, separados de otros lugares y de otras gentes que nos devolvieran la mirada y nos dirigieran la palabra.
Unos llegan y otros se han ido, como ha sido así desde siempre y en cualquier lugar, aquí y en donde se nos ocurra decir; unos nos hemos instalado en la isla y otros han estado aquí desde siempre. Entre unos y otros ha existido un espejo de agua dividiéndonos a ambos a la vez que haciendo posible la aventura de atravesar esa pantalla liquida que nos separa y que nos deja vislumbrar una imagen confusa y distorsionada del otro que somos todos, al tiempo que refleja una ilusión de completud que nos fascina y mantiene cerrados a cal y canto como una persiana verde.
El otro nos invade cómo una afección que nos trastorna, nos enferma de alguna manera. Hace que sa nostra imagte parpadee con visos a extinguirse o transformarse en otra que nos indiferencie y nos desdiga de cómo habíamos creído ser hasta el momento y desde siempre.
Frente a ese temblor de angustia que nos provoca esa sola idea, algunos optan por no crear otra relación con el foraster que no sea la de imposición de su ideal del yo mallorquín y muchos que acomodados en sus posesions miran al otro a través de las rendijas de su persiana y piensan cómo hacerles pagar un buen precio por parar por ses nostres illes.