6/12/2005

Me puse a pensar si por alguna razón que se revelará en el tiempo, no habíamos acabado la relación bastante antes de lo que tardamos en empezar a hablar de ponerle fin. Tenía tanta confusión respecto a mis sentimientos que no sabía como mantener el tipo frente a ese tsunami de angustia. Y aún perduraban como contusiones y heridas en mi cuerpo las imágenes del dolor que nos había enredado en un juego absorbente y disparatado.
El personaje y yo mismo habíamos tenido nuestros más y menos durante dos años y medio aproximadamente, y mientras nuestro alrededor tiempo/espacio se reducía considerablemente.
Más se reducía aún mi capacidad de aguantar por más tiempo situación como ésa.
Ya para qué esperar más, se preguntaba la consciente en sus momentos más relajados del día, para qué posponer más aquella solución que tantas veces había vislumbrado y que como le tenía tanto miedo, nunca había intentado llevar a cabo.
Pensaba en algo así como en dique de sal frente a la playa. Veía colores chispeantes asomarse entre las rendijas de sus recuerdos. Aún no tenía nombre y veía su rastro de baba tras de sí. El miedo empezaba a hacerlo malo, tenebroso, ya podía morder otra vez.